EXISTENCIALISMO
El existencialismo es una corriente
filosófica. Tiene sus antecedentes en el siglo XIX en el pensamiento de Kierkegaard y Friedrich Nietzsche.
También, aunque menos directamente, en el pesimismo de Arthur Schopenhauer,
así como en las novelas de Fiódor Dostoyevski.
En el siglo XX, entre los filósofos más
representativos del existencialismo se encuentran Martin Heidegger, Karl Jaspers, Miguel de Unamuno, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir
y Albert Camus.
Sin embargo el existencialismo cobra fuerza
en el siglo XX y particularmente tras las terribles experiencias que vivió la
humanidad durante la Primera y Segunda Guerra
Mundial. Los pensadores se preguntan ¿qué sentido tiene la
vida?", "¿para o por qué existe el ser?", o "¿existe la
libertad total?"
Hay dos clases de existencialismo:
1-
El existencialismo ateo representado por Heidegger
y los existencialistas franceses
entre ellos Sartre.
2-
El existencialismo cristiano representado por
Kierkegaard, Jaspers y Gabriel Marcel.
EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO (1946)
Es una transcripción taquigráfica de una conferencia
del escritor y filósofo francés
Jean-Paul Sartre, que se considera el manifiesto del existencialismo.
Concepto:
“Entendemos por
existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra
parte, declara que toda verdad y toda acción implica un medio y una
subjetividad humana”
Intentaré resumir las ideas fundamentales:
“La existencia precede a la
esencia” veámoslo con un ejemplo:
Si un artesano quiere fabricar un reloj, tiene que saber qué
es un reloj, para qué sirve y cómo se hace,
es decir, parte de un concepto y una técnica. Por lo tanto el conjunto
de cualidades y técnicas que permite definirlo y fabricarlo (la esencia)
precede a la existencia. Si concebimos
un Dios creador, este se asimila al artesano. Cuando Dios crea, sabe con
precisión lo que crea, produce al hombre siguiendo unas técnicas y una
concepción. El hombre, al ser creado de
esta forma, es poseedor de una naturaleza
humana, esta se encuentra en todos los hombres, lo que significa que cada hombre es un ejemplo particular de un
concepto universal, el hombre.
El existencialismo ateo dice: que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia
precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún
concepto, y que este ser es el hombre.
Así, pues, no hay
naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre no es otra
cosa que lo que él se hace.
El hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser
algo que se lanza hacia un porvenir, y que es
consciente de proyectarse hacia el porvenir.
Con nuestros actos creamos a la persona que queremos ser,
pero al mismo tiempo estamos creando una
imagen de la persona tal como consideramos que debe ser. Cuando elegimos algo
estamos afirmando el valor de lo elegido
y siempre vamos a elegir el bien y nada puede ser bueno para nosotros
sin serlo para los demás.
Al modelar nuestra imagen, nuestra responsabilidad es grande
porque compromete a la humanidad entera. Por ejemplo: si elijo ser cristiano,
estoy diciendo que la resignación es lo que conviene, que el reino del hombre
no está en la tierra. Si elijo casarme el mensaje que doy es la monogamia. ..
Por lo tanto el hombre es responsable de lo que es y
eligiendo se hace a sí mismo. Pero no solo es responsable de su estricta
individualidad, sino que es responsable de todos los hombres.
La angustia, el desamparo y la desesperación existencialista:
Angustia: porque cuando comprende que elegir para sí
es elegir para la humanidad, no puede escapar al sentimiento de su total y
profunda responsabilidad. Deberíamos preguntarnos antes de actuar ¿qué
sucedería si todo el mundo hiciera lo mismo?
Desamparo: porque Dios no existe, y por tanto no hay
frente a nosotros valores u órdenes que legitimen nuestra conducta. No hay
justificaciones o excusas para nuestros actos. No hay una naturaleza humana
dada y fija, es decir, no hay determinismo. El hombre es libre y por tanto responsable de todo lo que hace.
Pero con esto, Sartre, no trata de hacer culpable al hombre
de todo lo malo que hay, lo que pretende es que el hombre sea capaz de cambiar
la situación en la que vive cuando esta es dañina, es decir, que tenga el valor
de tomar las riendas de su vida y crear un mundo mejor.
El desamparo
implica que elegimos nosotros mismos nuestro ser.
Desesperación: porque nos limitaremos a contar con
lo que depende de nuestra voluntad, o con el conjunto de probabilidades que
hacen posible nuestra acción. Si tengo que llegar a una ciudad, un día y una
hora determinada, puede ocurrir que el tren descarrile, que haya una huelga…son
circunstancias que escapan a mi control y ningún Dios, ningún designio puede
adaptar el mundo y sus posibilidades a mi voluntad.
Si deseo
algo solo sé que haré todo lo que esté en mi poder para que llegue. El
quietismo es la actitud de la gente que dice: los demás pueden hacer lo que yo
no puedo.
El
existencialismo dice: solo hay realidad
en la acción. El hombre no es nada más que el conjunto de sus actos, nada más
que su vida.
El
existencialismo horroriza a algunas personas porque no les sirve para soportar
su miseria y poder pensar: las circunstancias han estado contra mí, yo valía
mucho más de lo que he sido.
Si en una novela
existencialista se describe seres flojos, débiles, cobardes y malos, no son estas
cualidades lo que asusta. Si como Zola, se dijera que son así por herencia, por
la sociedad, por un determinismo orgánico o psicológico, la gente se sentiría segura
y diría: bueno somos así, y nadie puede hacer nada.
Pero el existencialista,
cuando describe a un cobarde, dice que el cobarde es responsable de su cobardía.
Porque él a través de sus propios actos se ha convertido en cobarde. Y esto es lo
que horroriza, porque la gente quiere que se nazca cobarde o héroe para no tener
la responsabilidad de que el cobarde, si él quiere, se pueda convertir en héroe.